Simona Scarpacci en el MIDAC – texto de Alfonso Caputo

“Intimidad vibrante” de Simona Scarpacci

Si el principio de que las artes visuales, en su nivel más alto, están en continua transformación es válido, bajo la presión de la búsqueda de artistas valiosos, este principio puede y debe aplicarse también a la escultura.

Y es la escultura, entre muchas otras, la forma artística favorita de Simona Scarpacci, artista multifacética, para expresar su investigación intensa e incesante.

Un artista, en su vida, acumula material para procesarlo y lo almacena en lugares inmateriales, invisibles para la mayoría, y luego lo hace emerger en momentos en que el almacén está demasiado lleno y la vida es demasiado intensa para mantener todo dentro.

Simona tiene el material adentro. De siempre. Es natural para ella usarlo y darle forma. Es una escultora en el sentido más profundo de la palabra.

La evolución de las formas y la continua necesidad de experimentar la han transportado a una dimensión en la que la distancia entre el proyecto, el pensamiento, y su realización es muy corta.

El tiempo de incubación es largo, lento e incansable, pero cuando las manos piden al corazón y a la mente que dejen el campo libre, la acción es poderosa e incisiva.

Sus esculturas son bajorrelieves contemporáneos. Son formas verticales que se elevan, delicadas y fuertes, hacia arriba.

Son instalaciones hechas de transparencia y sustancia que se fusionan en un todo que solo un artista animado por un espíritu sincero de investigación puede generar.

Si es cierto que la investigación es más auténtica cuando parte de las profundidades del ser, entonces es posible afirmar que la parte más oculta de cada ser humano emerge y toma forma, dando vida a esculturas que dicen, discretas y sinceras, cuánto hay de más sincero en la vida de Simona.

Es una intimidad vibrante y llena de emociones y sentimientos, nunca banales, que se unen de forma natural, llena de detalles y magia.

Venus vibra en su nacimiento. El aliento, suspendido, apretado por una cuerda que parece sofocarlo.

El corazón vibra representado de mil maneras diferentes.

Todas sus esculturas vibran y, todas juntas, cuentan cómo, tal vez con miedo, pero seguramente con sinceridad, esta intimidad se muestra al mundo.

La vibración, síntoma de la vida, se opone a la inmovilidad, síntoma de ausencia.

No hay ausencia ni silencio cuando uno se encuentra con las obras de Simona Scarpacci.

Hay vida que se convierte en arte en un cuento por descubrir.

Alfonso Caputo
Director Artístico del Museo MIDAC
Agosto 2019, Belforte del Chienti

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