Donato Lotito en el MIDAC – texto de Alfonso Caputo

La generación de emociones es el deseo de cada artista.

Pensar, planear, crear arte implica una profunda investigación emocional que permite la identificación y liberación de esa energía oculta que toma forma bajo el nombre de emoción.

El primero en sentirse emocionado es ciertamente el artista, cuando su acción está animada por un espíritu sincero e incondicional de dar sustancia y vida a algo indefinido que reside en su inconsciente más profundo y oculto.

En el caso de Donato Lotito, esta investigación ha pasado por muchas áreas y muchos medios expresivos con el deseo de canalizar este sentimiento de la manera más natural.

De la pintura a la fotografía, a las hibridaciones que hoy, sin duda, permiten que su trabajo revele la satisfacción íntima de quien ha conocido el medio que le permite expresar su ser artista.

Las “emociones humanas” son un largo viaje, aún sin terminar, que en los últimos años lo ha visto perfeccionar cada vez más la atención al detalle, el enriquecimiento del detalle.

Este título está inspirado en el deseo de representar el amplio espectro de emociones que un humano percibe.

Tal es, para bien o para mal, el artista. Un humano entre los humanos. Un intérprete de sí mismo y del mundo en el que vive.

Tanta humildad es necesaria para evitar caer en un exceso de arrogancia.

En las obras de Donato Lotito no hay arrogancia, de hecho se vuelve invisible y silencioso. Su representación del entorno, la que sirve de fondo para sus obras, es discreta, con colores que nunca son demasiado vivos.

Su representación de los seres humanos, que casi siempre se centra en las caras, se ve muy afectada por su pasado fotográfico.

Cada etapa de su viaje encuentra un lugar lógico en su forma actual de expresarse.

Las intervenciones digitale de el no tienen el carácter de forzar, sino que asumen, sustancialmente, la dimensión de actos artísticos.

El medio, el instrumento, sigue siendo discreto, permitiendo las fusiones entre diferentes niveles, muy difíciles de detectar incluso para el ojo más cuidadoso y crítico, tal es el grado de delicada armonización general de todas sus obras.

Curiosamente esperando la evolución de este camino, en el que la vida personal y artística de Donato Lotito están estrechamente entrelazadas, lo que queda por hacer es encontrar sus “emociones humanas” para ingresar a su tiempo artístico, subjetivo y universal.

Alfonso Caputo
Director Artístico del Museo MIDAC
Julio 2019, Belforte del Chienti

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